septiembre 04, 2011

El sabor después del momento

Hay grupos de personas, así como personas mismas, que luego de uno o varios momentos de interacción, dejan un sentimiento después que ya ha pasado ese tiempo; de hecho me atrevería a decir que ese sentimiento es el que caracteriza o describe la relación entre dos o más personas. Normalmente las personas que uno considera sus amigos, de alguna manera es porque luego del momento de interacción cara a cara (caso por excelencia) dejan un sabor a nostalgia y satisfacción al recordarlos; y en contra posición sucede lo mismo cuando no hay amistad, se deja otro sabor de insatisfacción o bien de retrospectiva de cómo se vieron unos y otros ante los unos y los otros.

Normalmente, o por lo menos en mi caso, los grupos o bien pequeños grupos de amigos siempre me han dejado un sabor de alegría y satisfacción luego que comparto con ellos, y simplemente con aquellas personas con las cuales no llego a ese sabor luego del o los momentos de interacción, tan sencillamente los aparto de mi vida y pierden importancia dentro de la mía, por lo cual simplemente no me importa ni me ocupa el sueño lo que pase con ellas. 

No obstante he conocido un grupo de personas desde hace un buen tiempo, en donde ese sabor simplemente no me ha quedado claro. Los mismos se reunen amenudos, sin embargo existe una suerte de telenovela entre ellos, en donde sinceramente a veces no comprendo el límite que separa su amistad y el interés entre ambas, ojo, este interés no necesariamente tiene que ser de poder o político, es un tipo de interés que me atrevería llamarlo "psicológico", ya que pareciera haber una suerte de necesidad de ser "mimado" grupalmente pero sin ser verdaderamente merecido; es como si estuviésemos hablando de niños pequeños pero grandes, algunos con sus respectivos caprichos de ser el centro de atención de la reunión, pero como todo niño, llaman la atención de mala manera y eso disgusta un poco al grupo sin embargo es como si se necesitara ser "atendido y seguir la obra de teatro", simplemente porque es como si no existieran más personas que les perdonaran sus caprichos, y los perdonadores, simplemente necesitan tener su dosis de función para tener algo de qué hablar luego de que el grupo y el momento se haya ido.

Sin embargo, este tipo de "interés psicológico" tiene como consecuencia que se va creando una suerte de círculo vicioso algo parecido a una telenovela "culebrera", donde sus personales serían lo más parecidos a unos amigos hipócritas, ya que todo lo que se diga será utilizado en contra de otro cuando se de el momento en que uno o el otro se pongan hipertinentes con sus caprichos. En algún momento una persona de ese grupo me llegó a comentar que los bueno de x y z persona es que pueden estar molestos un día y al día siguiente o la próxima vez que se vean van a estar felices como siempre... 

Reflexión: a lo largo de lo que llevo de vida he tenido amigos inigualables, desde aquellos que he conocido desde que tengo uso de razón, hasta aquellos que apenas llevo un año conociendo y los que próximamente conoceré; y hemos ido a fiestas, hemos compartido alegrías, tristezas, nervios, decepciones, tragos amargos, momentos muy bonitos, etc., y con ninguno de ellos he tenido la necesidad de pelear, y cuando hemos tenido puntos de vista distintos, pues se ha hablado de la mejor manera, y hoy en día no se repiten situaciones amargas y todavía seguimos viviendo momentos agradables que dejan sabores de felicidad y satisfacción, y ganas de volver (lo más importante para que una amistad continúe en el tiempo intacta); por lo cual me pregunto: por qué razón es "bueno" que pelees constantemente con alguién (estupideces o bien cosas más grandes) si la vida te ha demostrado que no hace falta??... a no ser qué realmente sea cada persona por individual y no en grupo quien necesita ser perdonado cada vez que comete una estupidez? ... imagínense que existieran varias personas así "conflictivas", reunidas en un mismo tiempo y espacio... pues es suceden grupos así como el anterior...

Los seres humanos, desde mi experiencia, se relacionan por alguna necesidad que van desde las normales como el gusto por pasar el tiempo al lado de aquellas personas que dejan un sabor agradable una vez que se ha terminado el momento, como compartir intereses y gustos en común; hasta las patológicas donde las personas se ven viciadas, alienadas, normadas y acostumbradas a relaciones de momentos "felices" y luego el sabor que queda es simplemente un sabor que da igual si unas veces fue amargo y otras no tanto; es como una suerte de droga que se necesita para estar ficticiamente feliz al sentirse queridos y mimados por un grupo, pero una vez que ese efecto pasa, no se sabe bien que es lo que queda después...

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